Pina

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PINA (2011) Wim Wenders

No dispongo de los conocimientos suficientes para hablar de Pina Bausch como creo que se merece. No lo haré más allá de presentaros la película, pero después de ver Pina, el documental que Wim Wenders estrenó en 2011, me han venido ganas de trasladaros esta experiencia en 3D. Solución técnica que permite que los cuerpos adquieran volumen y sin la cual Wenders se sentía incapacitado para llevar a cabo tal homenaje a su amiga, la bailarina y coreógrafa alemana. Aunque trabajaron conjuntamente en y para el proyecto desde su inicio, el fallecimiento de Pina en 2009 dejó la cinta aparcada. Fue más adelante que Wenders decidió continuar con la labor al sentir que con ello la podía obsequiar a su manera.

Es fascinante observar cómo se mueven los cuerpos a través de la música logrando expresar tantísimas cosas. Desde aquí os animo a ver Pina, película de arte y ensayo que dudo os deje indiferentes. En su momento, algunos se levantaron de su butaca mientras contemplaban la obra de esta creadora indignados por lo que entendían como una provocación sin sentido y hasta los hubo tan detractores que expresaban su descontento insultando, escupiendo y hasta agrediendo a la que se ha convertido en gran renovadora de la danza moderna. Pero apartados gustos, queda la histórica aportación que hizo esta mujer – siempre enganchada a un pitillo-, a la danza.

Decía Pina Bausch que no le interesaba lo que mueve al ser humano sino lo que le conmueve. Sabemos que después de estudiar en Essen y Nueva York, a finales de los años 60 y principios de los 70, se estableció en Wuppertal (esa ciudad de trenes colgantes) dónde se haría cargo hasta el final de sus días del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch. Sus coreografías han recorrido medio mundo incluso aceptó actuar en dos ocasiones para el cine con Fellini (‘Y la nave va’, 1983) y Almodóvar (‘Hable con ella’, 2002). Además del filme ‘El lamento de la emperatriz’ (1990), escrito y dirigido por ella.

‘Mi método soy yo’

Se trata de la exploración drástica y revolucionaria que Pina desempeñó a lo largo de toda su carrera dejando atrás el ballet clásico para inmiscuirse en un género genuino al que conocemos como danza-teatro. Cómo cuentan algunos de sus bailarines en la cinta de Wenders, Pina desenvolvió su propio método basado en el rastreo y la indagación de las motivaciones internas para desentrañar la verdadera esencia. Examinó las posibilidades del cuerpo hasta la saciedad creyendo que se crea desde el sentimiento. Y así lo hizo también Wim Wenders cuando retomó el proyecto y decidió interrogar a los protagonistas de un modo parecido al que lo hacía ella.

Go on searching y Dance for love

‘Pina’ consiste en el registro de varias coreografías (Cafe Müller, La consagración de la primavera, Vollmond y Kontakthof) alternado con testimonios de bailarines que forman parte de la compañía o trabajaron con ella. Gracias al original montaje de Wenders, las anécdotas son contadas por los participantes a través de una voz en off mientras acudimos a un espectáculo de caras que se expresan sin pronunciar palabra. Y es mediante éstas que Wenders nos muestra la obra de Pina Bausch. Nos emocionamos con las pistas que, según cuentan, Pina podía dejar caer a sus disciplinados discípulos solamente con mensajes del tipo: Go on searching o Dance for love. Los escenarios públicos que escoge el cineasta alemán son de una fuerza visual y dramática sin precedentes que muestran a la perfección esta nueva forma del arte en cuanto a lenguaje corporal.

Las salvajes melenas de algunas bailarinas, en contraste con los tensos moños que acompañan siempre al ballet además de los vaporosos vestuarios, -camisones satinados y fascinantes cortes de vestido-, dejan asombrado al espectador que ciego acude al espectáculo esperando que desfilen cisnes, se casquen nueces y se bailen sueños de verano. Pero Pina dejó atrás el ballet clásico para tomar referencias directas de la cotidianidad. En sus palabras, la vida misma era su auténtica influencia. Su obra está hecha de retales que no presumen estructura narrativa ni discurso lineal. El ideal canónico de belleza es reemplazado por la muestra de puntuales acciones que suelen mezclarse y aprenden a convivir con los propios elementos de la naturaleza.

La música que incluye cantos tribales, tangos, boleros, etcétera, es una auténtica aliada de los bailarines como ocurre, por ejemplo, con un tema de Jun Miyake -All names- que soporta la danza de un bailarín al borde de un precipicio. Caetano Veloso y Louis Amstrong son algunos de los genios que también ponen música al espectáculo.

No os lo perdáis, al menos para saber de qué hablamos cuando hablamos de Pina Bausch.

Elisabeth Giraudier

Gotham Films. Productora audiovisual Madrid

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