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Van Dos en la Carretera

Van Dos en la Carretera

VAN DOS EN LA CARRETERA

Van Dos en la Carretera. Joanna: They don’t look very happy.
Mark: Why should they? They just got married.

Acabo de recuperar una película con la que me obsequió hace ya un tiempo una persona muy especial: ‘Dos en la carretera’,’Two for the road’ … aunque a veces el título original cambia el for por un on. De repente una comedia romántica con Stanley Donen como director acogiéndose al género cinematográfico de una road movie. Un dúo formado por la preciosa Audrey Hepburn y el actor británico Albert Finney acerca del matrimonio y la consunción de la pareja. El espectáculo incluye la melodía de Henry Mancini y el argumento de Frederic Raphale -nominado al Oscar por mejor guión adaptado en 1967-.

‘Dos en la carretera’ obtuvo la Concha de Oro en San Sebastián y aunque en Estados Unidos se comercializó como una película europea se trata de una producción de la 20th Century Fox. Es en Una cara con ángel y Charada dónde Donen y Hepburn vuelven a trabajar conjuntamente.

Un viaje insondable

Él es un arquitecto reconocido y ella, su esposa. La que tiene siempre apunto el pasaporte -pues él no se ocupa de estas cuestiones-. Los personajes se conocieron hace doce años en Normandía y el cuento intercala cuatro etapas de la vida de la pareja que han sido significativas y los han llevado hasta dónde se encuentran. Es a través de un viaje iniciático que trae la metáfora que les observamos paseando por Europa, en ciudades como París y lugares como Niza o Saint Tropez. Con el transcurso del tiempo ambos se enfrontarán a una palabra que se escribe ‘anagnórisis’. Lo que hace referencia al conocimiento adquirido por parte del individuo que le hace imposible regresar al origen, punto de partida o simplemente a las formas de antes. Cada destino al que llegan les desvela algo sobre ellos.

Las disputas, guerras, juegos, conquistas entre Mark y Joanna Wallace muestran perfectamente lo que es su matrimonio: personas capaces de pasar horas sin decirse nada. El distanciamiento emocional entre ellos, lo que los demás ven desde fuera, lo que es y ellos saben, y lo que es y ellos no saben todavía. ‘Me das todo lo que tú quieres darme’ le dice una mujer a su marido en este caso. Él al cabo de un rato le pregunta cuando se volvió  tan sarcástica y ella responde que poco después de haberse casado con él. El film está alimentado y adornado por cierta nostalgia.

Buen combinado de flashbacks y flashforwards entrelazados para mostrar la evolución de las relaciones entre Finney y Hepburn. Un largo camino en el cual existe una duda constante sobre si debían haber permanecido uno al lado de otro.  Un trayecto difícil de llevar teniendo en cuenta que ya habían tenido problemas y sufrido infidelidades. La alternancia continua de las distintas líneas de acción ayuda a que la historia fluya mejor.

El ‘cameo’ de Jacqueline Bisset como rubia despampanante en la carretera se agradece. La parte de la historia que pasa a través de un viaje con unos amigos y su hija tampoco tiene desperdicio. Ofrece con fina ironía un retrato de los snobs progresistas freudianos radicales y su rigidez enfermiza. Nos habla de la firmeza de las relaciones entre nuestros protagonistas aunque por cierta ligereza en sus actitudes se les acuse de lo contrario. 

Exquisita delicadeza en Audrey Hepburn

Los estilismos y vestuarios se distinguen muy bien en cada época según el estatus y tipo de vida de la pareja. También los coches en los que viajan van cambiando según la etapa: en los inicios de su matrimonio se desplazan en un MG verde y luego recorren la Riviera Francesa en un Mercedes blanco. Uno siempre queda encantado de cómo le quedan las chaquetitas a Joanna, los sweaters entallados, los zapatos de punta, los trajes de charol, el color rosa con sombrero de paja, un vestido inspiración oriental con acabados futuristas, los peinados colocados, las patillas, la línea negra en los ojos y los pantalones que enseñan lo flacucha que está. Variado de colores cálidos… y una sobria elegancia que guarda dentro de su camisón blanco casto. El gran diseñador Givenchy es rechazado en esta ocasión por una de sus musas siendo Rabanne o Quant los elegidos para vestir a Hepburn.

Es sabido que la actriz dudó a la hora de aceptar hacer la película pues en su vida real estaba pasando por una situación parecida a la del papel que le pedían interpretar. Sin embargo fue su mismo marido de aquél momento, Mel Ferrer, que la convenció apunto de cumplir treinta y siete años.

‘Marriage is for old folks’ que cantaba Nina Simone

De la misma época y pretendiendo enfocar temas parecidos están Secretos de un matrimonio de Bergman, Viaggio en Italia de Rosellini, y La noche de Antonioni. Una de las mejores películas que se hizo el mismo año es Adivina quién viene a cenar de Stanley Kramer y que también cuenta con un reparto excepcional: Spencer Tracey, Katherine Hepburn y Sydney Poitier entre otros.

¿Cuál es vuestra película favorita protagonizada por la gran Audrey Hepburn? Espero vuestros comentarios!

Elisabeth Giraudier

Gotham Films. Productora audiovisual Madrid

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