Blog - La Muerte de un Burócrata

La Muerte de un Burócrata

La Muerte de un Burócrata

 LA MUERTE DE UN BURÓCRATA

La Muerte de un Burócrata. La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público. Pío Baroja

¡Ah, la burocracia!… Los trámites absurdos, el papeleo inacabable y en general los bisbiseos de ineficiencia… Es de lo que nos habla Tomás Gutiérrez Alea en La Muerte de un burócrata (1966) desde la Isla de Cuba. De la burocracia que todos, en algún que otro momento, hemos tenido que sufrir. Del coste que supone este sistema vertical sostenido por el Estado que mucho dista de la idea original y que tanta confusión nos causa.

La muerte de un burócrata es un depurado film cubano que denuncia la realidad de la Administración en la Cuba post revolucionaria y que a ratos es desternillante: el tío de Juanchín ha muerto y como homenaje lo han enterrado con su carnet laboral. Sin éste, su viuda no puede cobrar la pensión, lo que llevará a Juanchín a una serie de situaciones disparatadas en las que las trabas que le ponen, los distintos órganos del Estado, pasan a convertirse en elementos extremadamente absurdos y delirantes que sólo logran entorpecer los asuntos.

Con pocos recursos, con ganas de cambiar el futuro y aferrado a la esencia del socialismo Gutiérrez Alea ofrece un retrato exagerado de cómo pueden llegar a enredarse las cosas desde un prisma surrealista. Reconocemos guiños y captamos señales propias de Chaplin, Buster Keaton y otros como Buñuel. Pasamos ochenta y cinco entretenidos minutos acompañando a Juanchín en su tragedia y cruzamos los dedos para no tener que ser como él torturados. Reímos a pesar de entristecernos por lo que nuestros ojos ven.

La resignación no debería ser la respuesta, ni los funcionarios, muñecos diabólicos incapaces de ofrecer un trato personal. Viva el cine libre e imperfecto.

 Elisabeth Giraudier

Gotham Films. Productora audiovisual Madrid.

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